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Rincón habitado por ELENA

ENVIA TU POESÍA


ANTONIO SANTOS


“...Tú y yo vivimos
el mundo sin piel. De ahí
nace la poesía...”

Leer a Antonio Santos es una experiencia desgarradora y total. Leer a Antonio Santos nos conduce por sendas milenarias para arrojarnos sin compasión a ese mundo maldito donde todavía se encuentran Rimbaud y Lautremont bebiendo absenta sin descanso en algún burdel de París. De hecho, él mismo nos indica las instrucciones indispensables para leer su poesía, que no son otras que, simplemente, abstraernos de nuestra propia voz para que él la haga suya, o si se quiere, el poeta se apodera de la nuestra. Recordar ese intento desesperado por conseguir la mística comunión entre poeta, poesía y lector.
A su vez, Antonio Santos nos recuerda de donde viene. Nos trae el sabor de La Macha en esencia de Don Quijote posmoderno luchando contra grúas arremolinadas. Nos demuestra el implacable frío de Cuenca en invierno, trayéndonos con él todos los colores de poesía española, esa que ahora define quiénes somos y de dónde venimos.

Todo esto y mucho más Antonio nos los condensa, pero no nos lo mastica (eso es trabajo del lector) en su poemario “Del Aire y de la Voz”, editado por la Editorial Celya.

Pero Antonio Santos también existe en tanto dicotomía hombre/poeta.
Nace un céltico 20 de Abril del 80, hace casi ya 26 años en Honrrubia, provincia de Cuenca. Sin embargo, su infancia y adolescencia la pasa en Barcelona, más tarde volverá a Cuenca donde vive actualmente. Este ir y venir provoca en el poeta un sentimiento de desarraigo que él mismo acierta en definir, declarándose charnego, ya que “la patria de un poeta es su infancia”. Y para quien quiera conocer más sobre la educación sentimental del que en estas líneas nos ocupa no podemos hacer otra cosa que recomendar el apasionado y aconvencional prólogo que Pilar Benítez le dedica al autor en su poemario.
En nuestro caso continuaremos hablando del hombre/poeta. Éste quien, una vez vuelve a La Macha, estudia Humanidades en Cuenca en la UCLM.  Allí combina la vida universitaria con trabajos temporales que nada tenían que ver con la poesía, pero que sí contribuyen mundanamente a que esta se siga produciendo.


Durante su paso por las aulas colabora de forma activa en el CEPLI (Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y Literatura Infantil). Actualmente Antonio trabaja en el Instituto de desarrollo Comunitario (IDC)  de Cuenca.

Como poeta algunos de sus textos fueron premiados en certámenes locales, como los de Villa de Villamayor en el 2003 y 2004, y Luis Rius de Tarancón en 2005.   Los poemas pertenecientes al Certamen Villa de Villamayor fueron publicados en la Revista Quijotes y Sanchos, también de esta localidad, y en un libro titulado: 10 años de arte que aúna poesía y pintura, publicado por el Ayuntamiento de Villamayor y la diputación de Cuenca en el año 2005. Según en palabras del propio Santos estos premios aunque locales “y sin demasiada importancia, para mi suponen o supusieron en su momento una inyección de moral importante”. Y es que todo tiene su relevancia en la medida que provoca consecuencias en uno mismo.

Actualmente, Antonio tiene algunos proyectos entre manos, como la finalización de su primera novela o la publicación de su segundo poemario, pero para ello, y por desgracia, tendríamos que aparcar la poesía y comenzar a hablar de mercado. Sea como fuere los que leímos y disfrutamos a Santos esperamos volver a temblar con su lírica implacable lo antes posible.

------------------------------------------- POEMAS --------------------------------------------------

INSTRUCCIONES

Para leer mis versos,
tendrás primero
que cortarte los d
                              e
                                  d
                            o
                   s.
Cierra bien los ojos,
mira por los oídos,
toca con la boca.
Acaricia mi voz desnuda
-huérfana de silencio-
con tu lengua.
Ponte la mano en el pecho
y la luna de los segadores
en el cuello.
Para que mi voz viva,
sin vida, en la tuya.


DOLOR

Es esto: una palabra sin rumbo,
perdida, sin dueño.
Un verso desmedido.
Esto: pronombre demostrativo,
un árbol, un yunque.
Es esto, que siéndolo todo no es nada.
¿Qué es esto?
-Soy yo, el dolor,
un triángulo de siete picos,
un reloj sin agujas,
el aire que no puedes abarcar,
el agua que no puedes retener.
Soy yo, la contraportada, lo último,
aquello que queda siempre,
el poso de tu vida.
Soy yo, esto, ahora
o mañana como muy tarde,
pero siempre siempre,
eterno como la muerte,
soy yo, el dolor,
el olvido que persigue a tu recuerdo,
la tormenta permanente,
las flores de tu tumba,
lo último que te llevarás a tus sueños
cuando duermas eternamente-.

                              Angustia.


VEREDICTO: CULPABLE

No fue ella ni fuiste tú,
ni las dos,
que sois la misma
reflejadas en otro espejo
y otro segundo.
No fue él ni fui yo,
ni los dos,
que somos el mismo
reflejados en otros ojos
y otro tiempo.
No fueron ni ella ni él,
ni tú ni yo,
ni el pronombre ni el nombre,
ni el silencio ni el grito,
ni el oxígeno enjaulado del canario
ni el agua apresada de la nevera.
No fueron ni ellos ni nosotros,
ni la tierra, ni el fuego, ni la noche,
los culpables.


IMPRESION

Me siento el hemipléjico Baudelaire
de principio de milenio,
el poeta maldito condenado
a la ausencia de la palabra
exacta
y precisa muerte
del hombre
que deshoja las flores del mal
en el ataúd de su boca.

 

ECUACIÓN.

Le he dado la vuelta al mundo,
la cama y la almohada.
He repasado calles, meses
y cuentas.
Y de nuevo
he borrado todo para empezar
de cero.

A ver,
a ti te he llamado
x.  Sé que te gusta
más Sara, y que es mucho
más bonito Ariadna, pero x es nombre
de incógnita por antonomasia, y tú eres mujer 
por definición.

Entonces, cuando los maniquís,
las escaleras de tu casa, e
incluso el humo de otros
cigarros te reconocían
como x, me he puesto a tu lado
y me he llamado y. Sé que tampoco me pega,
pero suena más técnico y preciso
que llamarse Antonio,
y esto es una cosa muy seria.

Entre ambos, sumados,
restados, multiplicados, divididos
e imaginados:
tus bares, mis cervezas,
nuestros discos,
tus sonrisas, mis sueños,
nuestros libros,
tus quejas, mi aliento,
nuestra poesía,
tus fonemas, mis palabras,
nuestro destino...

Como decías que tenías dudas, siguiendo
los consejos de aquellos
maestros a los que no recuerdo
más que como un montón
de consejos,
e intentado aislar la x
para despejarla.
He pasado todo al otro lado
y lo he cambiado
de signo,
aunque hay cosas que no cambian
las pongas donde las pongas.
Propiedad conmutativa:
el orden de los corazones
no altera el amor.

El resultado era el  mismo
de antes
de darle la vuelta
al mundo, la cama
y la almohada,
de repasar calles, meses
y cuentas,
de borrarlo todo para empezar
de cero
             otra vez.

Después
de tirar el boli confundido
he cerrado los ojos como tantos bares
para ver la huella
de tu mirada
y el rastro que en ella deja el alma:

La cuenta está bien hecha.
Repásala tú.

 

EVAPORACIÓN/CONDENSACIÓN

A veces siento
que me sobra el cuerpo.
Entonces cierro los ojos
y sueño que soy la porción de aire
que agitan tus caderas
bamboleantes cuando bailan,
cuando tiemblan
al ritmo anárquico de la lluvia.
Y pienso que soy el viento húmedo
que cosquillea tu carne
con un febril escalofrío.
Y siento que soy un leve aire,
la columna de fuego
que intenta ser tragada
por tu boca, inefable,
cuando hablas
a través de la concupiscencia inconsciente
de tus labios.

 

EPÍLOGO.

Esbozo del silencio y la palabra.

Quizás uno de tus silencios
tome forma
en el papel para crear mis próximos versos,
y aún sin verlos podrás leerlos,
y aún sin voz
el aire suspirado de tu boca
lo hará palabra
irrumpiendo
como un frente cálido en el invierno seco
que nos asola.
Quizás, un día de estos, haga poesía
de lo auténticamente bello
y me decida hacer de tus silencios
mis próximos versos:
               ,                     ,
                        ,
                              .