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Por las venas y la historia de Carlos Chaouen se puede decir que corre sangre de tres tierra. La árabe, de la cual escogio su apellido y su impronta. La gaditana, que nada màs y nada menos, le vio nacer. La madrileña, que le acogió cuando aún era un niño y que le sigue acogiendo ahora.

Chaouen vivió los primeros años de su vida en Isla de León (San Fernando), Cádiz. A los doce se trasladó a vivir a Madrid, ciudad que vió crecer al pequeño gaditano. Como no pocos cantautores, Carlos es universitario, estudió psicologia en la capital, època en la que comenzó a dar algunos conciertos esporàdicos por la provincia de Madrid, fraguandose así su estilo y su música.

Antes decíamos que Chaouen eligió su parte árabe, anudándola a su apellido. Y es que Chaouen fue escogido haciendo honor a un pequeño pueblo del norte de Marruecos, o màs bien, recordando una antigua leyenda rifeña, en la que la tradición cuenta como un jeque árabe eligió como esposa a una muchacha de Vejer, (uno de los muchos pueblos blancos de la luminosa provincia gaditana). La muchacha al tener que cambiar el esplendor del sol en el mar por la aridez de la arena del desierto, se sumió en una abotargada tristeza. El jeque, al ver así a su esposa, mandó construir un lugar que reprodujera la tierra gaditana tan añorada. Así nació la región de Chef Chaouen, imitando el enrevesado de las calles, el respandor puro de las casas encaladas y la luz reflejada en cada puerta pintada de azul. Con tal historia, no es de extrañar que el cantautor escogiera Chaouen entre todos los nombres.

Volviendo a nuestro protagonista y dejando a un lado la mitología árabe, fue hacia 1997 cuando Chaouen participa en el disco Cantautores Nueva Generación, proyecto que trataba de dar a conocer a los cantautores que en esos momentos se movían por los locales de conciertos de Madrid. Junto a Carlos, figuraban creadores como Antonio de Pinto, Alfonso del Valle, Chico Paredes, o Joaquín Calderon. Sin embargo, no es hasta 1998 cuando graba su primer compacto, que, como no podía ser menos, lleva por titulo su nombre. Este primer trabajo nace bajo el auspicio de la compañía Fonomusic y bajo el nombre de Carlos Chaouen.

Curiosamente, los trabajos más nuevos no son los más fáciles de encontrar. Tanto es así que hacerse con este primer disco del cantautor es casi una odisea, ya que está descatalogado, pasando a ser casi una pieza de coleccionista cantautoril, relegando a la condena de la escasa difusión canciones tan importantes como Loca o Bosque Lejano.

No es hasta julio de 2000 cuando sale a la luz su segundo disco bajo el título de Maldita, album compuesto por once temas muy trabajados, en los que relata historias de mujeres desde su propio y particular punto de vista. Malditas se pasea por España acompañada de la banda formada por Oscar Palacios, Juan Medina y Dayán Abad.

En el año 2003, (parece que Chaouen tenga algo con los trienios a tenor de las fechas de edición de sus discos) se edita Universo Abierto. Este trabajo permite otorgarle a Chaouen la definición de músico en toda su extensión. Universo Abierto es toda una declaración de intenciones en el que el creador constata su propia personalidad. Por todo ello es presentado por toda la geografía española, Vitoria, Bilbao, Donosti, Valladolid, Vigo, Orense, Burgos, Salamanca, Castellón, Murcia, Elche, Santiago, Alcoy, Barcelona, Sevilla; así como en Madrid, donde obtiene un gran éxito en la Sala Caracol en un concierto inolvidable.

Rompiendo el sortilegio de la trilogía de años, en 2004 saca su single "No me canso", que alcanza el número uno en la Cadena Cien y que luego recuperara Ana Torroja en su último recopilatorio. En esos mismos instantes, Carlos se encuentra en Palestina dando dos conciertos, uno en Belen y otro en Ramalah, apoyando el fin del conflicto en la zona. De esa experiencia probablemente nacerían canciones como Vida Amurallada, figura clave en las catorce que conforman su último disco Totem. Este último trabajo, de reciente aparición, no puede calificarse sino de absolutamente excepcional. Totem confirma la calidad lírica y musical de este cantautor lleno de matices y de asperezas a la vez. Una personalidad que hilvana la delicada calidez de la luz gaditana, con la aspereza del desierto y los agravios del rudo asfalto de Madrid.

JAVI y ELENA (JULIO 2005)